El oeste aflamencado de Juana Martín

La diseñadora cordobesa demuestra que sigue evolucionando con esta colección, en la que ha sabido combinar formas y colores, pero sin perder sus señas de identidad al jugar con los volantes y volúmenes

La evolución de la diseñadora cordobesa Juana Martín sobre las pasarelas ha sido espectacular. Y, aunque cueste mucho sacarla de su registro flamenco, donde surgió y donde ha elaborado las mejores piezas, lo cierto es que nuestra gitana es versátil y evoluciona.

Como también lo es que no quiere perder sus ADN en sus prendas de prêt-á-porter, pero poco a poco va demostrando que sus han salido del registro de flamenca. Cada vez nos gusta más.

Pese a que no atraviesa unos meses demasiado tranquilos –acaba de fallecer su padre, a quien dedicó su colección, «Okies»-, las propuestas tenían ritmo. Han sido los vientos del desierto americano lo que nos ha querido plasmar en sus prendas. Unos «looks» que mezclaban lo desgarbado, en su punto más juvenil como petos vaqueros, vestidos camiseros y camperos, con toques más lujosos. El brillo andaba por doquier, en recuerdo de Las Vegas, en telas y en tachuelas.

Tweed ligeros, gasas y sedas, en colores tierra, ocres, caldera, asemejaban las tierras de la Ruta 66 de Oklahoma. Eso sí, para que sepamos que lleva la firma Juana Martín, el blanco y el negro estuvieron presentes, alternándose en las pasarelas, al igual que sus colas cortas de flamenca y los volantes.

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