Esto es lo que debes saber si vas a apuntarte este año al gimnasio

Cada año, conforme se van acercando estas fechas, los dueños de los gimnasios de medio mundo se frotan las manos. Enero es el mes en el que más suscripciones nuevas se registran. De golpe y porrazo, y pese al incordio que supone para los habituales, las cintas para correr y las salas de musculación se llenan de novatos con buenos propósitos y que, sin embargo, muy probablemente desistan en su empeño por adelgazar y ponerse en forma para cuando llegue San Valentín.

En efecto, adentrarse en un gimnasio cuando no uno no está acostumbrado a los sudores, la dieta y el esfuerzo puede ser una experiencia desalentadora. Es, en definitiva, un paso hacia lo desconocido en el que sacarle el máximo partido requiere mucho más que repetir los mismos ejercicios sin ton ni son para luego abandonarlos a la primera de cambio, cuando las responsabilidades o el aburrimiento se entrometen en el camino hacia el éxito, es decir, ese vientre tonificado imposible de conseguir entre tanto champán y polvorón.

Las articulaciones son las que más sufren este aumento repentino de la intensidad, duración o frecuencia del ejercicio

Está más que demostrado que el entrenamiento constante en el tiempo es mucho más efectivo que un arrebato postnavideño. Sin ir más lejos, un estudio de la Universidad de Drexel, publicado a mediados del año que acabamos de dejar atrás, asegura que perder peso en un periodo corto de tiempo está destinado al fracaso. Queremos resultados y los queremos ya, a ser posible, justo después de las navidades. En su lugar, los expertos recomiendan formar un hábito, el cual, por cierto, es imposible de crear de la noche a la mañana.

Una de las lesiones más comunes

Si esta historia de buenos propósitos te resulta familiar, quizá pienses que esta intensidad pasajera en los gimnasios no hace daño a nadie, que es una parte consustancial de estas fechas y que más allá de perder algo de dinero con la suscripción mensual (más todavía si es anual: no lo hagas si no lo tienes claro) puede ser hasta beneficiosa. Sin embargo, cada vez más voces especializadas advierten de que estos empeños pueden tener consecuencias de por vida. Y no se refieren a la frustración implícita a no alcanzar los objetivos, sino al efecto negativo en las articulaciones, donde se suelen producir las lesiones tras un largo periodo de sedentarismo. En concreto, las rodillas de personas de mediana edad, aunque los jóvenes que llevan tiempo sin hacer ejercicio tampoco están exentos.

El comienzo de estas actividades conlleva una serie de riesgos, especialmente en las rodillas. (iStock)El comienzo de estas actividades conlleva una serie de riesgos, especialmente en las rodillas. (iStock)

“La gente no hace nada durante años y luego se lanza al gimnasio y las clases sin pensar”, resume el cirujano Ian McDermott en ‘Daily Mail’. Por lo general, hacemos ejercicio bajo la premisa de que “para lucir hay que sufrir”, sobre todo en estos intervalos de enero. No obstante, esto, que puede tener cierto sentido para la salud cardiovascular, es especialmente perjudicial para las articulaciones: “Si duele, tenemos un problema”. En este sentido, entrenamientos tan de moda como el HIIT (que supone la alternancia de cortos periodos de máximo esfuerzo con otros de menos magnitud para recuperar) son especialmente peligrosos. En concreto, el portal ‘Prevention’ enumera las sentadillas y los saltos entre los peores ejercicios para las rodillas.

Consecuencias de por vida

“Si lo ignoras, algo va a hacer ‘crack’”, simplifica el especialista en operaciones de rodilla. “Veo a este tipo de pacientes todo el tiempo. A medida que envejecemos, los tejidos se vuelven más rígidos, menos elásticos y más propensos a las lesiones. Además, la capacidad del cuerpo para curarse también se reduce”, señala. Las edades más peligrosas son, por tanto, entre los 40 y 50 años, cuando la gente todavía no tiene del todo claro qué puede o no hacer durante estos atracones de ejercicio.

No seas impaciente, no busques quitarte todos esos polvorones de una sentada y ten siempre presente que la clave es la constancia

Asimismo, el sobrepeso es otro factor de riesgo, como señala el portal especializado ‘WebMD’, con el que deberíamos optar por otro tipo de entrenamientos como la bicicleta estática. La lesión más típica se produce en los tendones, ligamentos y cartílagos de la rodilla, algo que pese a la cirugía las posibilidades de una recuperación completa son escasas. En definitiva, podemos llegar a arrepentirnos de este aumento repentino de la intensidad, duración o frecuencia del ejercicio.

Haz ejercicio en 2018, pero con cabeza. (iStock)Haz ejercicio en 2018, pero con cabeza. (iStock)

Si es tu primera vez en el gimnasio, ten siempre presente que la clave es la constancia. Quizá, con tal de no cruzarte con los muchos novatos que como tú andarán perdidos en estos primeros días del año, valga la pena esperarse hasta febrero, cuando muchos de ellos dejen de pasarse por ahí. Conforme vayas adquiriendo experiencia, ya habrá tiempo para sudar la gota gorda en esa cinta para correr. De momento, calma, no busques quitarte todos los polvorones de una sentada y no te olvides de los estiramientos.

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