¿Por qué los españoles ya no van a los bares de copas?

Toda la acera está llena y casi no se puede pasar. La gente charla en corrillos. Se ríen, fuman. Esas cosas que se hacen a la puerta de los locales en las zonas de copas de las ciudades. Pero hay algo que no cuadra: esta no es una calle de marcha y además es jueves. ¿Entonces, de dónde salen todos estos chicos y chicas que abarrotan el chaflán de la esquina? La respuesta está en uno de los últimos cambios de tendencia en el ocio de los españoles: salen de los restaurantes. “Pero es que los restaurantes ya no solo dan de comer, también dan de beber, te cuidan los niños y lo que sea necesario”, puntualiza David Basilio, director general del portal de empleo Hosteleo.es.

El año pasado volvieron a abrirse más establecimientos de hostelería que nunca, aumentando en 2.962 locales las ya de por sí abultadas cifras del sector: hay 277.539 bares y restaurantes en España, según cuentas de la asociación La Viña. En 2016 supusieron casi el 12% de las sociedades que se constituyeron, solo por detrás del comercio y la construcción, según el anuario estadístico de los registradores. En términos de empleo, llevan aumentando las contrataciones desde 2015. Pero en todos esos números se esconde una tendencia creciente: “La comida está de moda”.

Pero es que los restaurantes ya no solo dan de comer, también dan de beber, te cuidan los niños y lo que sea necesario

“La gente prefiere salir muchas veces a sitios de un precio medio que pocas a sitios caros”, explica Álvaro Oliver, arquitecto del estudio Foxium, que diseñó el año pasado 29 restaurantes (cinco de los cuales estaban en la calle Ponzano de Madrid, la vía en la que más locales se abrieron en 2016 en todo el país). El concepto es que sales a comer cosas por un precio mucho más moderado que antaño “y de postre te tomas unas copas”, asegura Oliver, que afirma que sus diseños “van en función de lo que vaya a ocurrir dentro del espacio. No me es indiferente el proyecto gastronómico que se va a llevar a cabo”. Su estudio, además, hace muchos otros proyectos, como la Ciudad de la Justicia de Jaén o el Archivo General de Extremadura.

Los referentes tradicionales en gastronomía están en retroceso. Durante la crisis, los ‘comedores burgueses’ de altos precios cerraron o se reinventaron. “Los sitios finos de facturas altas no pueden competir con otros sitios nuevos con comida buena y a precios mucho más razonables”, justifica Basilio, que cree que ahora “hay más competencia y más competitividad, hasta el punto de que acabaremos viendo cómo en algunos sitios te dicen de dónde es la gallina de la que salió el huevo y toda su trazabilidad”.

Nuevas tendencias

A los cambios en las modas, esos imperceptibles giros en los hábitos que de repente se muestran en todas partes, también se refirió José María Rubio, expresidente de la Federación Española de Hostelería y Restauración: “Quien más inventa, quien de verdad crea los nuevos conceptos, es casi siempre, en el 99% de los casos, el empresario individual, porque conoce al cliente y es capaz de captar por dónde van las tendencias”.

Eso es lo que ha intentado Aida Samper, especialista en mercadotecnia, junto a su marido, publicista. Ambos han montado hace menos de dos meses La tabla del 3. “La idea es que vengan las parejas con sus hijos a merendar y acaben cenando y tomando unas copas“, explica la empresaria. Su idea casa mucho con las nuevas tendencias: “Hacerlo todo en el mismo establecimiento”. Y hacerlo por precios muy razonables, “damos un medio menú por poco más de siete euros y todo es casero, hecho por nosotros”, explica Samper.

Acabaremos viendo cómo en algunos sitios te dicen de dónde es la gallina de la que salió el huevo y toda su trazabilidad

Domingo tiene 38 años. Ha salido a cenar. Una noche “tranquila”. Sin embargo, es más de la una de la mañana y allí está pegado a la cristalera con una copa en la mano. “La sensación es la de que por el mismo precio haces cena en un sitio donde dan cosas ricas de comer y luego alargas la sobremesa bebiendo y charlando”, dice junto a su mujer y un amigo. Es uno de los cientos de clientes que este jueves por la noche se disputan las mesas (y las barras) de los locales de la calle Ponzano. “El restaurante es un producto en evolución, ahora se hacen muchas más actividades en el mismo sitio”, insiste Oliver, que ha observado que el cliente entre 25 y 45 años cada vez más tiene como propósito hacer el dúo cenar-irse de copas sin moverse del sitio. “Es la tendencia también en sitios como Reino Unido”, advierte Basilio.

La comida está de moda

“La comida está de moda, definitivamente”, concluye Basilio, que revela que el sector tiene una ocupación en cuanto a empleo “del 100%”. Según él, no solo han cambiado los locales, también quienes trabajan en ellos: “Han cambiado los candidatos a encontrar trabajo en el sector, ahora están mucho más formados”. Ese cambio está teniendo otras consecuencias, según este especialista: “Por ejemplo, el turno partido es algo a extinguir y los grandes grupos ya están asumiendo que la hostelería no puede ser ajena a los derechos laborales. Lo de las jornadas de 15 horas se ha acabado”. Tan de moda está, que el especialista revela que “lo que hace falta ahora son profesionales de sala. ¡Si me das ahora 500 camareros formados, me duran dos minutos antes de colocarlos!” Eso sí, no le vale cualquiera: “¡Tienen que saber usar el TPV, idiomas y que duren!”.

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