Salvador Sobral, tres meses de vida

Su médico le dijo en enero que acabaría por fallecer si no conseguía el trasplante de un corazón en el plazo de un año

A Salvador Sobral se le acaba el tiempo. El ganador del último Festival de Eurovisión con «Amar pelos dois» («Amar por los dos») se encuentra en lista de espera urgente para recibir un corazón compatible con el suyo, debido a la insuficiencia cardiaca que sufre.

Ahora se sabe que nueve meses atrás, su médico le dijo que si no conseguía el corazón en el plazo de un año, iba a morir. Los días transcurren y el vital órgano no llega.

En consecuencia, esa previsión de su equipo de doctores significa que solo le restan tres meses de vida. Una situación dramática de la que él es plenamente consciente y que marca algunos de sus comportamientos, incluidas sus interpretaciones cargadas de sensibilidad cuando se sube a un escenario.

Después de consultar con su hermana Luisa, también cantante y compositora de la canción que asombró al mundo en la cita festivalera más internacional, el propio Sobral decidió que no iba a modificar un ápice sus planes y que continuaría con su labor profesional como si nada sucediese.

Nada extraño, si tenemos en cuenta que la música es el motor de su vida y le da fuerzas para sobrellevar su difícil vida cotidiana. Una terapia que funciona igualmente en otros colegas suyos en dificultades, tal cual reconoció Luz Casal en cuanto le detectaron cáncer de mama en dos ocasiones.

No obstante, Salvador se ve obligado a descansar cada cierto tiempo, en vista de que la fatiga le afecta de manera muy acusada. Así acaba de suceder hace unos días, cuando su agencia de representación, Fado In A Box, anunció la cancelación de dos conciertos en Faro y otro cerca de Aveiro.

«Por indicación médica, no puede cumplir con los compromisos profesionales programados para los próximos días», rezaba el comunicado oficial, que proseguía: «El músico tiene que parar su actividad unos días para el control de sus condiciones de salud».

Su legión de fans no deja de crecer, como queda demostrado en unas actuaciones que habitualmente cuelgan el cartel de «no hay billetes» allá por donde pasa. Y todos se hallan muy preocupados por este joven de 27 años, dotado de un gran talento en clave de jazz-pop y que disfrutó de una beca Erasmus en Mallorca, donde abusó de las drogas.

Si todo marcha por la senda correcta, regresará a los escenarios el 8 de septiembre, dentro del Festival Internacional de Cultura de Cascais, a 31 kilómetros de Lisboa. A lo largo de su gira, Sobral da rienda suelta a sus dos facetas: la de «crooner» solitario, a partir del repertorio de su único álbum hasta la fecha, «Excuse me», y la de integrante del dúo Alexander Search, llamado así para homenajear a Fernando Pessoa, en vista de que el genial escritor utilizaba ese heterónimo para firmar su poesía escrita directamente en inglés, cuando se asentaba en Sudáfrica y todavía no había dado el salto a la capital portuguesa.

Sus movimientos en escena resultan algo peculiares, una huella que se manifiesta en él desde que le operaron de dos hernias seguidas: una inguinal y otra en el ombligo. Dos muestras más del calvario en el que se ha convertido su devenir en los últimos años.

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